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2/27/2018

En la Opinión de Nuestra Secretaria General Profesora Nelva Reyes Barahona: Inicia un Nuevo Año Escolar

La educación en Panamá dista abismalmente del desarrollo que ha tenido el País.


Por: 
Profesora Nelva Reyes Barahona
Secretaria General de la CGTP 

La Constitución Política de Panamá establece en su artículo 91 lo siguiente: ‘Todos tienen el derecho a la educación y la responsabilidad de educarse. El Estado organiza y dirige el servicio público de la educación nacional y garantiza a los padres de familia el derecho de participar en el proceso educativo de sus hijos'. El artículo 19 dice: ‘No habrá fueros ni privilegios ni discriminación por razón de raza, nacimiento, discapacidad, clase social, sexo, religión o ideas políticas.'. La Ley 47 Orgánica de Educación de 1946, con las adiciones y modificaciones introducidas por la Ley 34 del 6 de junio de 1995, Por la Ley 50 de 1° de noviembre de 2002 y por la Ley 60 de 7 de agosto de 2003, señala en su artículo N° 1: ‘La educación es un derecho y un deber de la persona humana, sin distingo de edad, etnia, sexo, religión, posición económica, social o ideas políticas...'.

La Constitución en ambos artículos señala claramente que la Educación es un derecho y que no debe haber fueros ni privilegios. Las panameñas y panameños tenemos el derecho y el deber de exigir que la Constitución se cumpla al pie de la letra.

Al iniciarse el año escolar vemos que, año tras año, se vienen demandando las mismas situaciones en nuestros centros educativos. En la administración anterior se inició con ‘volvamos al aula', luego del aspecto mediático recibimos un informe de dicho proyecto. ¿Cuál era la situación de las escuelas? ¿En qué condiciones se encontraron y qué respuesta se daba para mejorar los centros educativos?

Hemos venido señalando desde hace varios años que más del 40 % de los centros educativos no cuenta con agua potable; que el 30 % de las escuelas no tiene luz eléctrica, que hay 3244 escuelas primarias de las cuales 2135 son multigrados. (Una maestra para varios grados). Esta ‘modalidad' fue llevada a los centros de premedia y media. Pero, además, se han venido implementando las Telebásicas, donde un docente tiene que impartir todas las asignaturas del nivel que le corresponde.

Hay escuelas con más de 75 años de haber sido construidas, a las cuales no se les dio el mantenimiento requerido. No se tienen bibliotecas, no hay laboratorios y los problemas de las infraestructuras cuentan con un deterioro de años. La gran mayoría no permite un ambiente acogedor, para el desarrollo de un proceso educativo. Escuelas que tienen Bachillerato en Ciencias, área de la comarca, y lo único que lo identifica es una cartulina amarilla con el dibujo de un microscopio. Esto es indignante, además es un engaño para el estudiante, para el padre de familia y la sociedad en general.

No quiero seguir llorando sobre la lamentable situación de nuestra educación. Es un acumulado de años, donde a los Gobiernos no les ha interesado la educación de nuestro país. Les ha sido prioritario pagar la deuda externa, aplicar las políticas y planes económicos neoliberales que dedicar tiempo y esfuerzo al estudio en buscar las formas, para que Panamá tuviese una educación cónsona con la realidad actual. Consideramos que la educación es la columna vertebral de un país. Para ello no solo hay que decirlo, sino asumir el compromiso y hacer lo que corresponde y lo que está establecido en los artículos citados de la Constitución y de la Ley Orgánica de Educación.

Desde nuestro punto de vista se requiere:

1.— Tener una política de Estado que garantice a todas las niñas, niños y jóvenes una educación de calidad, en condiciones de igualdad para todas y todos. La Educación es un deber y un derecho humano.

2.— Establecer el objetivo con metas precisas, para la eliminación de las escuelas multigrados en todos los niveles y de igual manera las Telebásicas.

3.— Asignar el 6 % del PIB para la Educación, demanda hecha por los gremios docentes en la huelga de 2016 y en la cual el Gobierno se comprometió a cumplir.

4.— Llevar de manera efectiva el proceso de descentralización y con responsabilidad.

5.— Establecer planes a corto plazo para acondicionar los centros educativos, que no reúnen las condiciones requeridas y tener políticas de mantenimiento permanente.

6.— Se requiere que quienes ocupen las posiciones de director, subdirector, supervisor, no solo se valide el puntaje, sino que deben tener ejecutoria, que se tome en cuenta de acuerdo al cargo que desempeñaría.

7.— Realizar cursos, brindar becas, establecer la formación permanente del personal docente. Todo proceso requiere un periodo de tiempo y ser evaluado.

Nota publicada en la sección de opinión de La Estrella de Panamá. 
Puede ver la nota original AQUI

2/20/2018

Pronunciamiento de la ONU en conmemoración al celebrarse el 20 de Febrero el Día Mundial de la Justicia Social



El mundo ha cambiado drásticamente. Ya no vivimos en un mundo deshabitado, con relativamente pocos seres humanos con sus utensilios. Ahora vivimos en la «era del Antropoceno», en un mundo de abundancia; en una era en la que la actividad humana está alterando drásticamente sus sistemas ecológicos de subsistencia. Nuestros conceptos y modelos económicos tradicionales fueron desarrollados en un mundo «vacío». Si queremos crear una prosperidad sostenible, si buscamos «mejorar el bienestar humano y la equidad social, reduciendo significativamente los riesgos ambientales y la escasez ecológica», vamos a necesitar una nueva visión de la economía y su relación con el resto del mundo, una visión que se adapte mejor a las nuevas condiciones a las que nos enfrentamos.

Vamos a necesitar una economía que respete los límites del planeta, que reanude la dependencia del bienestar humano con las relaciones sociales y la justicia, y que reconozca que el objetivo final es el bienestar humano real y sostenible, no solo el crecimiento del consumo material.

La nueva visión reconoce que la economía está integrada en una sociedad y una cultura que a su vez están integradas en un sistema ecológico vital, y que la economía no puede crecer para siempre en este planeta finito.

La celebración del Día Mundial de la Justicia Social busca apoyar la labor de la comunidad internacional encaminada a erradicar la pobreza y promover el empleo pleno y el trabajo decente, la igualdad entre los sexos y el acceso al bienestar social y la justicia social para todos.

La justicia social es un principio fundamental para la convivencia pacífica y próspera, dentro los países y entre ellos. Para las Naciones Unidas, la búsqueda de la justicia social universal representa el núcleo de su misión en la promoción del desarrollo y la dignidad humana.

La adopción por la Organización Internacional del Trabajo de la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo sobre la justicia social para una globalización equitativa es un buen ejemplo de este compromiso. La Declaración se centra en garantizar resultados equitativos para todos a través del empleo, la protección social, el diálogo social, y los principios y derechos fundamentales en el trabajo.

El logro de esta justicia social está también estrechamente vinculado con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.

Este año la celebración del Día centra su atención en los trabajadores migrantes y su búsqueda de la justicia social.

En la actualidad, el motivo principal para migrar está ligado directa o indirectamente a la búsqueda de un empleo digno. Incluso en las situaciones en las que el trabajo no es la razón más importante, el empleo suele ser un elemento típico de cualquier proceso migratorio.

Los migrantes internacionales se cifran en 258 millones.

La Organización Mundial del Trabajo (OMT) calcula que unos 150 millones de trabajadores son migrantes —es decir, un 4,4 por ciento de la mano de obra mundial—, de los cuales el 56 por ciento son hombres y el 44 por ciento, mujeres. A nivel mundial, los trabajadores migrantes tienen una tasa de actividad más alta que los locales: un 73 y un 64 por ciento, respectivamente.