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4/28/2017

‘Los cambios solo se producen a través de la organización' Nelva Reyes Barahona, Secretaria General de la CGTP

Nelva Reyes Barahona · Secretaría General de la CGTP
En primera persona, Nelva Reyes, secretaria general de la Central General de Trabajadores de Panamá (CGTP). Maestra de formación y sindicalista por decisión, demuestra que la lucha da resultados, como el voto de la mujer, la licencia de maternidad, el salario digno y los horarios que complementan trabajo y vida familiar. Para un Panamá mejor, espera una mayor participación en la política de la mujer, elemento clave en la transformación equitativa de la sociedad.
¿ESTÁ SUPERADO EL PAPEL DE LOS SINDICATOS EN EL SIGLO XXI?
El papel de los sindicatos es en beneficio de una sociedad más justa. Sin organización no hay lucha que alcance sus metas y muchas reivindicaciones sociales todavía están pendientes. Como mujer, debo recordar el peso que jugó durante los comienzos de la década del 10 hasta 1950, la mujer panameña en busca de sus derechos.
¿CÓMO CREE QUE HAN INFLUIDO LA MUJER EN LA EVOLUCIÓN DE LA SOCIEDAD PANAMEÑA?
En 1910-1920 ya había coeducación en Panamá. Las aulas eran mixtas en todo el país. En 1919 se edita la primera revista feminista, que se llamó ‘Orientación femenina', cuyo objetivo era acercar a las mujeres de cualquier condición a conceptos sociales y políticos básicos e impulsar la lucha por el voto, la cédula, la identidad... Hubo un Partido Nacional Feminista, que se creó en los primeros años de la década del veinte y estuvo liderado por Clara González de Beringer, por Gumercinda Paéz, Esther de Calvo... mujeres que lograron ser maestras en la época y fueron ellas las que lideraron la lucha por los derechos de las mujeres. Creo que su participación en la configuración del país de hoy fue fundamental, pero no se conoce bien su historia.
¿TUVIERON VIDAS INSPIRADORAS?
Por supuesto. A Clara yo la conocí en 1980. Fue la primera mujer panameña que se graduó como abogada. Podía estudiar, pero no podía ejercer porque no tenía derecho a cédula ni a voto. Por su caso, el entonces presidente Arnulfo Arias, en 1941, establece la emisión de cédulas para las mujeres profesionales; una discriminación que, sin embargo, no se hacía con los hombres... y es importante porque en esa época no eran muchas las mujer que estudiaban.
Los hombres, educados o no educados, tenían identidad y cédula. No fue hasta 1946, con la Constituyente de ese año, que se logra el voto para todas las mujeres.
Esa lucha la encabezó Clara González, a quien las mujeres le debemos mucho, al igual que a Marta Matamoros, en el plano sindical, una figura desconocida incluso entre mucha gente culta de este país. Fue la primera en identificar la necesidad de la organización para lograr cambios. Una de las conquistas más importantes para la mujer trabajadora, se la debemos directamente a ella: la licencia por maternidad. Panamá fue uno de los primeros países en conceder catorce semanas —seis semanas antes y ocho después del parto—, que recomienda desde hace solo tres años la propia Organización Internacional del Trabajo (OIT). Y Sara Sotillo, también educadora, fue la que luchó por la ley orgánica para las educadoras. Consiguió veinte semanas desde 1947.
¿Y POR QUÉ ESA DIFERENCIA?
Las maestras iban a áreas de difícil acceso y, según he leído, quienes aceptaron esa medida intentaron también evitar la exposición de una mujer en avanzado estado de gestación frente a sus estudiantes. Siempre hay algún prejuicio. Eran otros tiempos.
¿ESTAS PRIMERAS PANAMEÑAS CON ASPIRACIONES POLÍTICAS TENÍAN ALGÚN DENOMINADOR COMÚN?
Son mujeres que llegan a la política desde la educación. Fueron mujeres que, formadas, educadas, se interesaron por los problemas del país, como la lucha por la soberanía, no solo en la educación, los problemas laborales, sino por la lucha nacional. El 16 de diciembre de 1947 se registró una movilización nacional con más de diez mil mujeres que rechazaban el convenio Filós-Hines que daba continuidad a los más de cien sitios de defensa que Estados Unidos quería mantener en Panamá después de la Segunda Guerra Mundial. Había conciencia nacional y de género.
No quiero olvidar a Felicia Santizo, de Colón y de raza negra, que por su influencia familiar, muy inclinada hacia la música, fue una de las mujeres más innovadoras al implantar una metodología muy original que hoy se considera válida: enseñaba cantando.
¿CÓMO VE USTED EL EQUILIBRIO ENTRE DERECHOS Y RESPONSABILIDADES?
Para mí la formación es muy importante. Así pienso también con el Código de Trabajo. Tenemos un Código de Trabajo, pero si el trabajador no conoce sus derechos, no los puede defender. Aquí en la CGTP tenemos una sola política, que es la formación. Solo en la medida que conoces que estás formado puedes estar en mejores condiciones para enderezar derechos e intereses. Es responsabilidad de los trabajadores conocer sus derechos y responsabilidades, así se garantizan relaciones equilibradas y justas.
¿Y CÓMO FUNCIONA LA CGTP?
Los trabajadores son de todos los colores políticos, nosotros formamos en derechos, no ideología. En un sindicato pueden estar todos los colores políticos, pero defendemos los derechos de los trabajadores. Hay que tener claridad en la formación y sin caer en ideologías, sí debemos entender a qué intereses sirven las políticas partidistas. Me enerva la sangre pensar que por intereses neoliberales se deja de invertir en las necesidades de la población, la prevención en salud pública, en educación, en servicios... Por ejemplo, el Fondo Monetario Internacional ha sacado un documento que solicita medidas paramétricas sobre la CSS... ese interés responde a que quieren hacer cambios y van a pasar por el incremento de las cuotas, la edad de jubilación... Ante esas propuestas, tenemos que responder como trabajadores y no puede hacerse coherentemente si no se conocen las intenciones de los grupos de poder. La ley 51 ya introdujo medidas que van en detrimento de los jóvenes de hoy cuando vayan a jubilarse. Es responsabilidad de los trabajadores conocer sus derechos y responsabilidades, para eso estamos nosotros.
¿CUÁL ES SU DIAGNÓSTICO POLÍTICO?
Nosotros hemos identificado que todas las políticas de globalización se encaminan a minar las conquistas laborales logradas. El trabajo desde casa, por ejemplo, es una trampa de la época... no hay horarios, el trabajador pone la luz, pone el local, trabaja los domingos... hay que preguntarse si eso funciona para todos los trabajadores.
¿NO CREE QUE ES UNA DINÁMICA GLOBAL A LA QUE PANAMÁ DEBE ADAPTARSE?
Panamá crece con el resto del mundo, pero con un crecimiento económico alrededor del 13% en los últimos diez años, 583 mil personas viven del trabajo informal... sin derechos. Las mujeres y madres de familia son el grupo más vulnerable. Todavía hay mucho que hacer. Yo invito a los trabajadores a que se organicen. Lo único que nos puede llevar a tener una mejor calidad de vida es la organización, estar en un sindicato. Solo la unión hace la fuerza.
¿NO CREE QUE EL MOVIMIENTO SINDICAL TIENE SUFICIENTE FUERZA EN EL PAÍS?
Hay un derecho a la sindicalización. Panamá es signatario de un convenio de 1987 que garantiza la libertad sindical. Es la mejor manera de entendernos con los empresarios que no van a dar lo que no se pide. Y pongo como ejemplo a las trabajadoras domésticas, 60 mil mujeres y siete mil hombres que no tienen horario establecido ni funciones precisas, y no ganan ni el salario mínimo. Hasta este gobierno, debo reconocerlo, no se habían atendido los derechos de los que trabajan en casa ajena. Cuando la Contraloría hizo por primera vez un estudio sobre las horas que aportan las mujeres a la economía panameña incluyó las horas del trabajo doméstico. En términos económicos, es mucho más significativa la ‘hora/mujer' que la ‘hora/hombre'.

UNA MUJER PARA LA LUCHA
Empezó a tener conciencia social en la escuela, de la mano de su hermano mayor, el periodista Herasto Reyes
Nombre completo: Nelva Reyes Barahona
Nacimiento: 23 de septiembre de 1952, en Valleriquito, Las Tablas, Los Santos, Panamá
Ocupación: Sindicalista
Resumen de su carrera: Nacida en una familia campesina de Vallerriquito, en Las Tablas, quiso ser maestra desde pequeña, pero tuvo primero que pasar por un curso de cooperativismo, que era más barato y más rápido, para costearse los estudios universitarios. Ahora es especialista en andragogía, para educar a adultos. La primera de sus luchas fue por el agua, cuando solo tenía 17 años y ya organizaba a compañeros y vecinos para mejorar sus condiciones de vida. Encabeza la principal confederación sindical del país. Tiene dos hijos y dos nietas.

Entrevista realizada por: Ana Cerrud / @aicerrud para La Estrella de Panamá.
Vea la entrevista original en el siguiente link: https://goo.gl/KVvF7r

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